Fui al patio delantero, vi el sol y las nubes que se alejaban corriendo. Respire profundamente diciéndome sin llorar, sin llorar. Volví al otro patio, pero él ya no estaba. Tonta.
Las clases siguieron con su lenta parsimonia, y yo tragando cada segundo como si masticase chicle. Muerdo el lápiz, rayo la mesa, miro las moscas, vuelvo a morder el lápiz.
Terminan las clases. Bien. Aunque no sé qué tan bien es ese "bien". Será.
Salgo y afuera el sol brilla con tanta fuerza que me apesta. Y tengo frío. Abotono mi abrigo, intentando esconder la cara dentro de su cuello alto, el frío carcome mis huesos. Paso la mampara y sorpresa, again. Está su ex-curso dando vueltas. ¿Dónde está él? Allí, allí. Me mira y se apresura a saludarme. Camino a su encuentro y me dejo abrazar, no tengo fuerzas para responderle el abrazo ni saludarlo ni siquiera mirarlo. Me siento como muñeca de trapo, hago el intento de levantar mis brazos a su cuello -como cada vez que nos abrazamos- pero apenas llego a su cintura. De repente me desvanezco y caigo. Me desmayo, todo da vueltas y Especial se pone nervioso al ver como me escurro de entre sus brazos cayendo lentamente al suelo. Reacciona y me sujeta la cabeza como se hace con los bebés, y me acuesta en el suelo. Siento como si tuviera un polerón en la cabeza asfixiandome, tapandome los ojos. Lucho contra el polerón pero mis brazos no responden, yo no respondo. Oigo poco, como si estuviese bajo el agua, me ahogo. Especial murmura -¿o a mi parecer murmura y en realidad grita?- te lo dije, Verónica, te dije que si seguías así iba a pasar, Vero, despierta, Vero, por favor. Quiero contestarle, decirle que ya me voy y no volverá a pasar porque simplemente no estaré más, que disfrute, que me olvide porque muerta no lo podré recordar y una cuando -incluso- el recuerdo no es correspondido duele mucho y él no lo ha vivido. Quiero responderle, pero mi boca parece sellada y estoy desesperada por verle el rostro una última vez. Y es la desesperación más horrible de todas porque está dentro mío caminando como lobo enjaulado, rugiendo, mordiendo, comiéndome las entrañas sin poder moverme un poco, me quemo por dentro pero no puedo levantar ni un dedo y todo -todo- arde fuerte dentro mío pero por fuera estoy tan quieta como una roca. Siento las manos de Especial por mis mejillas. Siento que me desvisten apresuradamente, oigo a Especial lamentarse mientras me saca la ropa. Hasta que el polerón desaparece de mi cara pero tengo terror de abrir los ojos, cuando lo hago, sigo en el suelo, en polera y short, con Especial al lado mío con cara de preocupación y mi ropa esparcida por el suelo. Especial me abraza, pero a pesar de que puedo moverme estoy muy cansada, me ayuda a levantarme y cuando me tiene de pie pero aún abrazada veo que mi papá está al lado nuestro observándonos. Pienso en lo difícil que es para un padre ver cómo su hija acaba de desmayarse en brazos de otro, ser auxiliada por otro y finalmente ser abrazada por otro. Y nada puede hacer él. Miro a Especial sin poder hablarle e intento sonreírle, miro a mi papá y lo abrazo, me dejo caer en él. Pero a pesar de que me responde y me pregunta si estoy bien y todas esas cosas, me deja diciendo que vaya a casa, que él debe quedarse un rato en el colegio...
Me sentí tan desamparada y sola que quedé un buen rato parada mirando la nada. Comencé a buscar a Especial sin éxito. Intenté ir a casa pero mis pies no respondían bien y caía cada cierto trecho. De allí una serie de hechos sin importancia pasan, se hace tarde y papá no aparece, Especial tampoco. Nadie. Practicamente sola en el colegio, con los pies como lana y el cerebro en una caldera...
Hasta que aparece de la sala de profesores un personaje muy particular: Juan Andrés Salfate (si no sabes quien es, averigualo, es una persona muy interesante). Lo admiro mucho así que me trago la vergüenza y lo voy a saludar. Le saludo y empezamos a conversar. Me pide que lo espere. Con todo lo que ha ocurrid
o en el día, me atemoriza un poco, a todos a quienes he esperado no vuelven, pero necesito que alguien me salve. Lo espero. Lo espero. El cielo esta anaranjado. Lo espero. Aparece. Nos vamos conversando hacia afuera del colegio, pero en el último trecho, vemos a través de las rejas, en el medio de la calle un montón de carabineros encima de un delincuente, se escuchan las balas y de todas parte salen carabineros. Salfate me grita "¡Corre! ... ¡Al suelo!" y nos lanzamos boca abajo al suelo de granito, me rasmillo la cara, pero es lo de menos. Aparecen más y más carabineros y uno se queda a mi lado, con su mano en mi espalda, intentando tranquilizarme. Me desespero de nuevo, sólo que ahora tengo completa libertad de movimientos, sin ese polerón en mi cara y con el lobo que antes me recorría las entrañas saliendo por mi boca. Vi como anochecía, olorosé la pólvora, escuche los balazos y repentinamente sentí como el suelo se movía en vertical, mientras el carabinero murmuraba "Un terremoto, justo ahora tenía que ser un terremoto" y seguía sintiendo como el piso se movía bajo mi cuerpo, entonces no aguanté más y dejé salir al lobo por mi boca gritando "¡Jehová, sálvame!" una y otra vez...
Fin.


Ay Dios! que sueño más complicado, pero bastante creativo, sobre todo cuando aparece Salfate xD
ResponderSuprimirFue terrible, en serio ¿y un terremoto? eso es mala suerte... Algo debe estar perturbando tu cabecita por todo lo que soñaste (créeme, porque sé de eso xD)
Besitos!!
Muchas gracias :) de verdad me ayudaste.
ResponderSuprimirYa me siento mucho mejor.
Me puse a escuchar musica feliz y deje que me llevara a un mundo donde es imposible estar deprimido.
Vaya que sueño :/, muy intenso(?), realmente me dejaste algo ._., sobre todo con el final
ResponderSuprimirpero bueno pasaba por aqui para decir
Feliz Año :D, que este sea mil veces que el anterios
Me ha encantado... Gracias por la felicitación :)
ResponderSuprimir¡Un besito ♥!
Te deseo muchas felicidades, dale vida a tus sueños y que la ilusion siga llamando a tu puerta.
ResponderSuprimirfeliz año.
un abrazo.
Un mal día, ¿eh? Bueno, más bien noche... Los sueños profundos suelen llegar con la oscuridad.
ResponderSuprimirEs curioso, pero los sueños revelan gran parte de nosotros mismos, de lo que somos, de lo que deseamos y de lo que tememos. Suerte con lo que venga.
Muchas gracias por tus dos últimos comentarios, de verdad, me calaste completamente. Procuraré dejarme llevar por lo que venga, es un gran consejo y sí, también me quiero a mí misma, no es solo odio lo que cabe en uno.
Más abrazos:
V
que sueño?, mmm... agradable de cierta forma, ¿porque?, porque logras sentirte viva y saber que es así(aunque no sea del todo agradable).^`
ResponderSuprimircuidate mucho.^^
PD, PSU?, no mal, no perfecto, en resumen, lo mas seguro es que este año comiense Psicologia, donde, aun no lo se, en la Univ catolica de Valpo, o en la Univ de valpo. sea cual sea, estare muy alegre, ^^. El jueves me matriculo, os contare como va todo.^^